sábado, 27 de agosto de 2016

La vida es un juego de cartas

En todo situación vital se nos reparten una serie de cartas a cada uno. Por ese lado tenemos el azar.
Por el otro tenemos la forma en cómo jugaremos la partida. La combinación que utilicemos, la estrategia, depende de nosotros.
Depende de nosotros, además, ser conscientes de qué cartas tenemos en la mano. Ser conscientes de cuáles pueden ser descartadas y cuáles apreciadas. Cuándo levantar del mazo y arriesgar.
Y aunque el azar toma su parte, es evidente que aquel que conozca bien sus cartas e intuya las ajenas podrá inclinar la balanza a su favor.
Conócete a tí mismo aconsejaba Platón, y podrás dar un gran espectáculo.
Ahora bien, todo conocimiento tiene su límite. No importa, no es necesario ni deseable saberlo todo. El juego perdería su encanto. Hay que saber ganar y saber perder. No es nada personal. La  vida siempre nos brinda una revancha. De nuestra experiencia y de nuestros errores se aprende así como se aprende de la historia para no repetirlos. Al menos, aquellos que puedan ser evitados.
Siempre habrá alguien mejor que tú. No importa a qué juegues. No intentes ser el mejor. Disfruta y recuerda, no dejes de jugar.

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